Guía de ayuda para la salud emocional

Aquí es donde compartiré experiencias y pensamientos

Tengo trastorno esquizoafectivo. Estas son tres cosas que me habría gustado saber :

Las primeras tres cosas que aprendí después del diagnóstico de trastorno esquizoafectivo.

Recibir este diagnóstico no afecta únicamente a la persona que lo recibe. También cambia, de una manera u otra, la relación con la familia, los amigos y el entorno social.

 

La familia ante el diagnóstico de enfermedad mental grave:

Cada familia reacciona de una forma diferente. El desconocimiento, el miedo y la dificultad para comprender lo que está sucediendo pueden provocar respuestas muy distintas.

Algunas familias pueden minimizar la enfermedad, quizá porque les cuesta aceptarla o porque no saben realmente en qué consiste.

En otros casos puede que al principio intenten ayudar al enfermo, pero cuando sienten que no saben qué hacer o que sus esfuerzos no sirven, pueden alejarse o evitar al paciente. No es por falta de cariño: a veces es una forma de protegerse de una situación que es difícil de manejar.

También puede ocurrir lo contrario: que la familia se preocupe en exceso. Se vuelve hipersensible a cualquier cambio y empieza a estar pendiente de cada comportamiento, lo que puede hacer la convivencia diferente.

Algunos familiares pueden llegar a sentirse culpables por la enfermedad, aunque nadie tiene la culpa.

Y, con el paso del tiempo, también puede aparecer el cansancio. Acompañar emocionalmente a una persona durante una enfermedad crónica, puede ser agotador.

La segunda cosa que aprendí: mi vida iba a cambiar

Cuando recibí el diagnóstico de trastorno esquizoafectivo comprendí que el tratamiento iba a formar parte de mi vida. También tuve que aceptar los efectos secundarios de la medicación: no siempre iba a sentirme con la misma energía física, ni con la misma capacidad de concentración.

Al principio engordé muchísimo. La ansiedad tuvo mucho que ver y la medicación también influyo en el aumento considerable de peso. Pero aprendí algo: comer más cantidad y más veces no soluciona la ansiedad ni la quita.

También decidí que dormir bien es una prioridad. Descansar es fundamental para una buena salud mental.

La tercera cosa que aprendí: las relaciones cambian

Quizá lo más doloroso fue descubrir que algunas personas se alejan cuando conocen el diagnóstico de trastorno esquizoafectivo. Por miedo o desconocimiento. Es lo que se denomina tener estigma.

Un diagnóstico de enfermedad mental grave explica una parte de lo que te ocurre, pero no define quién eres.

Sigues teniendo los mismos gustos, los mismos sentimientos, los mismos proyectos y las mismas ganas de relacionarte con los demás.

Esto significa que he tenido que aprender que no puedo controlar lo que otros piensen de mí, pero sí decidir cuánto dejo que estas opiniones de los demás condicionen mi propia vida.

 

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Cada vez que lees un buen libro, en algún lugar del mundo se abre una puerta para permitir que entre más luz.

Vera Nazarian